¿Cómo funcionan las cláusulas y contratos de confidencialidad?

Gemma García

En un mundo ideal, la confianza en la buena voluntad y la palabra dada deberían ser la mejor garantía entre personas que deciden llegar a un acuerdo. Una idea extensible a dos socios de una empresa o a la relación entre empresario y trabajador. Pero, la realidad demuestra que no es suficiente. Empieza a conocer el funcionamiento de las cláusulas y contratos de confidencialidad, porque se van a convertir en una herramienta muy útil para tu negocio. Los secretos empresariales son fundamentales para mantener tus ventajas con la competencia. Por ello, debemos utilizar nuestras armas para evitar que se difundan.

Los acuerdos de confidencialidad no deben verse como algo negativo, firmarlos es poner en práctica uno de los pilares en los que se apoya una relación fructífera para las partes que los ratifican. Te lo demostramos profundizando en el tema.

Contrato de confidencialidad

William Potter || Shutterstock

¿En qué consisten los acuerdos de confidencialidad?

Para entender qué es un acuerdo de confidencialidad, el punto de partida imprescindible es ser conscientes que en el mundo empresarial se juega con una cantidad importante de información que no interesa compartir. Estos contratos de confidencialidad surgen para garantizar que esa información “secreta” no va a caer en manos de la competencia.


Hay dos situaciones básicas en las que utilizar estos acuerdos, bien entre socios o colaboradores que han desarrollado un producto o servicio conjuntamente, bien entre el empresario y todos o algunos de sus trabajadores, para que no hagan públicos detalles concretos de la actividad empresarial.

Las principales funciones que tienen estos contratos de confidencialidad, por tanto, se podrían resumir en:

  • Proteger frente a terceros información industrial o comercial de tu empresa
  • Evitar la pérdida de derechos de propiedad intelectual
  • Impedir la divulgación de información reservada. Realmente, nos ayuda a clasificar toda la información con la que trabajamos en distintas categorías, separando la que debemos mantener alejada de los ojos de terceros.

Cómo formalizar los contratos o cláusulas de confidencialidad

Lo más habitual es que estos acuerdos se incorporen en los contratos laborales, generalmente con la fórmula de cláusula de confidencialidad que se adjunta al documento general. Es más común cuando se trata de mandos intermedios o directivos, por eso, a veces se tiene que incorporar cuando se produce un ascenso.

Y, ¿qué es lo que incluyen estos contratos de confidencialidad? Pues, tras establecer la obligación del firmante de no hacer públicos esos datos que se han calificado de reservados, se deben estructurar así:

  1. Especificando los participantes del acuerdo y su relación profesional
  2. Detallando la información que se debe proteger, acotando bien todos los límites que incluye.
  3. Los motivos por los que se ha decidido firmar ese acuerdo entre las partes: si es una relación de socios, de colaboración, de trabajador y empresario…
  4. Autorizaciones sobre personas con las que sí puede compartirse esa información y qué aspectos se pueden compartir. Si se trata de dos empresas, por ejemplo, puede que sea necesario que algunos trabajadores participen de ciertos datos.
  5. Fijar el plazo de duración del acuerdo de confidencialidad. En este apartado se debe especificar un tiempo adicional, posterior a la finalización del contrato, en el que sigue vigente esa confidencialidad. Un inciso igual de importante es que se deben establecer dos periodos de tiempo, uno relativo a cuándo se revelarán las informaciones y otro sobre cuánto se mantendrá esa obligación de secreto.
  6. La responsabilidad en caso de que la información se desvele. En este punto se define quien es el custodio de qué contenido y las posibles sanciones que conllevaría si sale a la luz. Es importante recordar que se considera delito la revelación de secretos empresariales, por lo que puede tener consecuencias negativas para la persona que lo haga.

Con todo esto, sería un error que llegases a la conclusión de que los acuerdos de confidencialidad son documentos complejos. Sí es imprescindible que se revisen bien antes de firmarlos ya que pueden tener consecuencias serias. De ahí que sea esencial conocer cómo funcionan las cláusulas y contratos de confidencialidad, además de no olvidarnos de contar con los medios para asegurar que se cumplen. Si estás interesado en establecer un contrato de confidencialidad para tu empresa lo puedes descargar gratis aquí y plasmar las condiciones necesarias que creas conveniente.

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