¿Cómo saber si mi idea de negocio es buena?

Marta Seco
Independientemente de que seas un emprendedor con una empresa ya establecida, o que estés iniciando tu andadura en la creación de un nuevo negocio, deberás conocer si tu idea de negocio es buena o no antes de lanzarla. Aquí te mostramos las claves de qué deben aportar las ideas de negocio y cómo estudiar su viabilidad.

¿Qué debe tener una idea de negocio?

Nunca tendrás la seguridad absoluta de si una idea de nuevo servicio o producto funcionará o no antes de ponerla en marcha. Pero podemos darte algunas claves para que una idea triunfe que son comunes a cualquier tipo de emprendimiento y actividad:

  • En primer lugar, debe ser una idea que solucione algún problema o necesidad. Evidentemente debe ser algo de importancia para cliente y por lo cual estará dispuesto a pagar. Si nadie más ve la necesidad de resolver ese problema, no será una idea de negocio rentable.
  • Siempre insistimos en que tu emprendimiento y, por tanto la idea negocio, debe tener afinidades con tus intereses y tus habilidades. Su puesta en marcha requerirá menos esfuerzo por tu parte y tendrás más posibilidades de convertirla en éxito. En caso de que ya tengas un negocio en marcha, sería enriquecedor realizar un análisis DAFO sobre tu empresa en relación a la nueva idea negocio, para saber que puedes aprovechar y que debes mejorar de cara a lanzar el nuevo producto o servicio.
  • Además, si tu idea de negocio tiene un factor diferenciador que aporta un mayor valor añadido que el resto de los servicios o productos que ya existen en el mercado, esto incrementará sus posibilidades de éxito.
  • La idea de negocio debe poder iniciarse con los recursos que tienes o puedes conseguir vía financiación. Si el coste empresarial es superior a tus recursos disponibles, no será una idea para ti… al menos en este momento.
Cómo saber si mi negocio es viable

Imagen: KieferPix || Shutterstock

Plan económico-financiero

La viabilidad de una idea negocio

¿Cómo saber si mi idea de negocio es viable? La respuesta es realizar un estudio de viabilidad que deberá contener, al menos, los puntos siguientes:

  • Concepto .- Definir detalladamente el nuevo producto o servicio que vas a comenzar a ofrecer a los clientes. Explicando cual es la necesidad de cliente que vas a cubrir y como tu producto o servicio va a solucionarlo.
  • Mercado.- Recopila la máxima información a través de un estudio de mercado sobre productos similares a los de tu idea, el grado de aceptación y demanda que tienen. Cuanta competencia tendrás y qué está ofreciendo. Analiza también si la demanda va a ser puntual o de largo plazo.
  • Diferenciación.- piensa en cuál será tu argumento de venta frente a un cliente para explicarle de qué manera puedes ayudarle con su proyecto y aportarle un valor añadido que la competencia no podrá ofrecerle. Si ya tienes clientes, plantéales preguntas relacionadas con tu idea para mejorar el producto o servicio y ajustarlo más a sus necesidades.
  • Viabilidad Económica .- Calcula los costes que va a suponer la idea negocio y los precios de venta que podrás establecer. Compara la inversión necesaria con los recursos disponibles.  Ten en cuenta también el coste de oportunidad de llevarla a cabo, ¿tengo que renunciar a otras posibilidades de negocio, otras fuentes de ingreso? ¿Me compensa?.
  • Viabilidad Técnica.- posibilidad real de poner en marcha tu idea: recursos disponibles, conocimientos, restricciones legales,…. Y contando con otros factores como los ambientales y sociales (cada vez más valorados por los consumidores).

Antes de crear una empresa, no olvides que el probar tus servicios o productos con tu entorno de confianza eliminará riesgos a la hora de emprender, asegúrate que son de confianza y no hay posibilidades de que se queden con tu idea.

Si la idea no supera el plan de viabilidad, piensa en otras opciones para iniciar tu negocio o ampliarlo. Puedes reservarla para otro momento, si crees que puede haber un cambio de circunstancias (del mercado o tus recursos). Pero no te arriesgues con una idea que a priori, sobre el papel, ya tiene escasas posibilidades de éxito.

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