Consecuencias del despido disciplinario

Uno de los puntos más conflictivos en el ámbito laboral del trabajo es el del despido disciplinario de trabajadores. Este se suele producir por situaciones drásticas, por lo que dos partes que intervienen en la extinción del contrato no suelen terminar muy bien. Por ello, es fundamental que sepamos cuáles son las consecuencias del despido disciplinario, para estar preparados si alguna vez nos vemos envueltos en una situación parecida.

¿Qué pasa cuando se produce un despido disciplinario?

Los despidos disciplinarios tienes sus propias condiciones para el trabajador y para la empresa, ya que no se deben a motivos objetivos, sino por faltas inadmisibles de los empleados. Es por esto que un trabajador no posee el derecho a recibir ninguna indemnización por despido, ya que se considera que el motivo por el cual la empresa extingue el contrato está justificado. Aún así, el trabajador sí que seguirá teniendo el derecho a percibir el finiquito que le pertenece.

Despido disciplinario falso

Imagen: thodonal88 || Shutterstock


Mucha gente piensa que tras un despido disciplinario los trabajadores no pueden cobrar la prestación por desempleo, pero cabe decir que esto no es cierto. Debemos de tener en cuenta que todos los empleados que sufran un despido de su puesto de trabajo tienen el derecho a cobrar el paro. Otro caso muy diferente, sería el de la baja voluntaria o dimisión, donde el empleado no puede percibir esta prestación.

¿Qué ocurre si se descubre un despido disciplinario falso?

Un despido disciplinario falso se considera cuando una empresa acuerda un despido disciplinario con un trabajador para que pueda cobrar el paro. Este despido falso conocido como "arreglar los papeles del paro" se produce porque las bajas voluntarias no tienen paro, por lo que el trabajador acepta un despido disciplinario sin derecho a indemnización, pero puede cobrar la prestación por desempleo que le pertenezca. Esto puede conllevar consecuencias muy graves como fuertes multas para trabajador y empresa y, además, que el trabajador no pueda cobrar el paro.

Como hemos comentado anteriormente, los despidos disciplinarios no suelen acabar con buena simpatía entre las dos partes. En ocasiones, también se considera un despido disciplinario falso cuando la empresa despido a un trabajador por unos motivos que no son reales. Debemos tener en cuenta que las causas deben estar totalmente justificadas para ser válidas y que el trabajador puede impugnar el despido si no está conforme con las acusaciones de la empresa. Si la empresa no consigue justificar esas faltas, se declarará el despido improcedente y deberá indemnizar al trabajador con la cuantía correspondiente. Si además, se considera que se han violado algunas de las libertades fundamentales, será considerado el despido nulo, con las consecuencias que ello conlleva.

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