El cheque: características y tipos

El cheque lleva utilizándose para pagar trabajos o productos desde hace más de dos siglos. Sin embargo, con el paso del tiempo y la eclosión de las nuevas tecnologías, el cheque ha perdido protagonismo pero sigue siendo una forma de pago utilizada en muchas transacciones y facturas. En este artículo analizamos sus características y tipos.

¿Qué es un cheque?

El cheque es un documento empleado para pagar algo sin la necesidad de utilizar dinero físico. En este tipo de transacción participan:

  • El librador, persona física o jurídica que emite y firma el cheque.
  • El librado o entidad bancaria a la que se le ordena el pago y que ejerce de intermediaria del mismo.
  • El beneficiario o tenedor, que es la persona o empresa que recibe el pago de ese servicio o producto.
cheque

Imágenes: Andrey_Popov

El cheque empezó a utilizarse por primera vez en Inglaterra, a finales del siglo XVIII aunque la generalización de su uso llegó con las instituciones bancarias, en el siglo XIX.

La presentación a cobro de un cheque debe realizarse, para cheques emitidos o pagaderos en España, en un plazo de 15 días desde su fecha de emisión. Para los cheques emitidos en el resto de Europa el plazo es de 20 días y, para países no europeos, el plazo es de 60 días, si se pagan en España.

Pasados dichos plazos, el cheque puede ser revocado, es decir, anulado por parte del librador.

La emisión del cheque implica la obligación de hacerse efectivo sin restricciones en lo que atañe a la entidad bancaria y de disponer de dinero en la cuenta, por parte del librador.

Si se produce un impago, el beneficiario del cheque puede actuar de forma ejecutiva contra el librador por morosidad.

Herramienta para generar cheques

Partes de un cheque

Hay una serie de datos imprescindibles que deben formar parte del cheque para que éste sea válido:

  • Debe aparecer la palabra “cheque” en el documento;
  • Es imprescindible incluir la orden de pagar la suma que en él se indique;
  • Ha de ir firmado por el librador;
  • El nombre de la entidad bancaria que debe pagar el cheque también ha de aparecer reflejado en el documento.

En España, según explica el Banco de España, se aceptan a cobro cheques sin fecha de emisión. Aunque dicha fecha es necesaria para calcular el plazo de presentación a cobro del cheque, los cheques sin fechas son válidos siempre y cuando el beneficiario la añada después, así como aquellos donde la fecha es anterior o posterior al día en que fueron emitidos.

Otras partes del cheque cuya información no es fundamental para su validez son el lugar de pago y lugar de emisión, así como el beneficiario (al no constar el beneficiario se trataría de un cheque al portador, pagado a la persona que lo lleve a la entidad bancaria).

Por último, el beneficiario del cheque podrá cobrarlo en efectivo en la ventanilla del banco o ingresarlo en su propia entidad para que sea pagado en su cuenta.

Tipos de cheques

Existen diversos tipos de cheques y es importante saber distinguirlos para poder elegir el que mejor se ajuste a nuestras necesidades:

Cheque al portador.  Uno de los cheques más comunes y el más utilizado en décadas pasadas. El beneficiario es la persona que lleva el cheque al banco. En la actualidad ha perdido vigencia porque es el medio menos seguro de cobro.

Cheque nominativo. Hoy en día, ha sustituido al cheque al portador como el más utilizado. El beneficiario es la persona física o jurídica cuyo nombre figure en él. Si es un cheque nominativo a la orden, permite ceder el cobro de forma expresa a un tercero. Si es no a la orden, dicha cesión no se puede hacer.

Cheque endosado. Un cheque se endosa para que la persona titular lo pueda transferir a otra persona y tenga la posibilidad de cobrarlo.

Cheque conformado. Aquí la entidad bancaria avala la solvencia del librador. El banco emite el cheque con un certificado que respalda su cobro posterior, asegurando que el emisor del cheque tiene fondos. El banco, además, retiene el importe del cheque en la cuenta del librador para garantizar el pago.

Cheque bancario. La propia entidad bancaria es el librador del cheque. Puede tratarse también de un cheque contra el Banco de España, que deberá ser quien lo pague.

Cheque cruzado. Contiene dos líneas paralelas para dificultar su cobro en efectivo en caso de pérdida o robo. El cheque cruzado sólo puede ser abonado en cuenta.

Cheque de viajero.  Se emite en euros o moneda extranjera por entidades bancarias u otros intermediarios financieros como American Express o Visa. Es aceptado en casi cualquier país del mundo y no tiene fecha de vencimiento.

Cheque de ventanilla.  Prácticamente en total desuso, más que un cheque es un “recibí” que firma el cliente como prueba de la recepción de dinero en efectivo.

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