El coach

Juanma Caurin
Son muchos los profesionales que se dedican al coaching a nivel mundial, se calcula que más de 30.000. Son muchas también las escuelas que forman a los distintos coaches, y también las asociaciones nacionales e internacionales que velan por el cumplimiento de los códigos éticos y estándares de la profesión.

A nivel mundial, cientos de miles de empresas y personas se benefician de los servicios prestados por profesionales del coaching. Pero, ¿qué significa coach?

coach Imágenes: Mangostar || Shutterstock

¿Qué es un coach?

El significado de la palabra coach es “entrenador”, y en la disciplina del coaching hace referencia a la persona encargada de aprovechar al máximo tus posibilidades para conseguir los objetivos que te propongas. De esta forma, el coach es un profesional que utiliza una serie de técnicas y herramientas que pretender sacar el máximo rendimiento de cada una de las personas para que puedan alcanzar unas metas definidas.

Para ello, trabaja el enfoque y la claridad en la ideas de las personas, potencia las habilidades comunicativas y las relaciones interpersonales, y desarrolla una fuerte motivación en las personas que les hace luchar de forma efectiva para conseguir lo que quieren.

La clave está en ayudarles a conseguir desarrollar su potencial y capacidades dentro de la empresa o su vida personal, ayudarles a “ser” su mejor versión, a utilizar sus recursos y potenciales no aprovechados, a facilitarles el camino del crecimiento. Contribuir a esto es ni más ni menos que contribuir a que la persona que trabaja en una empresa pueda llegar a ser aquello de lo que sea capaz, a satisfacer y mejorar sus potencialidades humanas.

Uno de los objetivos del coach es ser útil para los demás, ser de ayuda para las personas y ayudarles a encontrar la forma de que sentirse bien con ellos mismos. Por ello, es necesario una implicación máxima en cada sesión y en cada cliente, ya que solo de esta forma la persona percibirá esa complicidad y conseguirá esa motivación para lograr sus objetivos y metas. Son muchas las personas que ya disfrutan de los beneficios del coaching en su vida personal y profesional.

¿Qué hace y qué no hace un coach?

La labor del coach no es dar consejos, el coach escucha a su pupilo y hace de espejo para que sea el propio cliente el que sea capaz de obtener esos resultados. El trabajo del coach se centra, no tanto en los problemas del cliente, si no en las oportunidades de mejora que se deben de aprovechar. Hay que tener en cuenta las siguientes observaciones:

  • Un Coach no trata patologías, cuando su cliente da señales de conflictos psicológicos lo deriva a un psicólogo o a un psicoterapeuta profesional. Sin embargo, considerando cada caso en particular, una persona puede trabajar con ambos profesionales en forma simultánea, dado que sus dominios de intervención son diferentes.
  • Un Coach parte del supuesto que el cliente cuenta con los recursos necesarios para su desarrollo, superación de límites o situaciones de estancamiento, el Coach es su acompañante en el proceso, proponiendo actividades de reflexión, análisis y creación, para que el cliente mismo genere los medios que le habiliten diseñar su camino y transitar en el.
  • El Coach no enseña ni aconseja, esta es una de las principales diferencias con otras disciplinas que priorizan la transmisión de conocimiento.
  • El Coach no da soluciones, ayuda a aprender en lugar de enseñar. El cliente no aprende del Coach, aprende de si mismo.
  • Un Coach actúa como facilitador para que su Cliente cuestione su realidad y descubra que es lo más conveniente para él.
  • En un proceso de Coaching la relación Coach-Cliente, es una alianza entre iguales que se basa en la confianza y el respeto mutuo, donde ambos están asociados en el logro de objetivos concretos, elegidos únicamente por el Cliente.

Conoce algunas de las técnicas de coaching más efectivas que existen en el ámbito de las organizaciones empresariales.

¿Qué hace falta para ser coach?

Para ser un coach, lo primero que hace falta es vocación. Sin ella no llegarás ni a la vuelta de la esquina, porque la vocación y la pasión que sientes por lo que haces es una de tus grandes herramientas cada vez que estás con un cliente. Sin esa vocación, difícilmente podrás ayudar a tus clientes y percibirán en ti pasividad y apatía por lo que haces. Pero además de la vocación, tres ingredientes más son fundamentales.

El primero de ellos es la formación, haber pasado por un proceso de formación en una escuela de coaching que sea riguroso, metódico y transformador, que consiga que realmente integres y adquieras las habilidades, conocimientos y actitudes del coach.

El segundo ingrediente para ser un coach es la certificación. Certificarse por una asociación de prestigio como AECOP o ICF es una necesidad hoy en día, ya que los clientes lo solicitan y ya que la certificación asegura que cumples con algunos de los puntos clave que todo coach necesita. La certificación en coaching es como tener el carnet de conducir y saber conducir. Para saber conducir no te hace falta el carnet, pero es necesario.

El tercer ingrediente para ser un coach es haber recorrido un importante proceso de desarrollo personal, haberte convertido en tu mejor versión, haber superado muchos de tus miedos y creencias limitantes y estar dispuesto a poner toda esta transformación al servicio de tus clientes. No hay que confundir esta transformación con cualquier tipo der perfección. Sino más bien con un proceso continuo de desarrollo y mirada interior.

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