¿Qué es el control de calidad?

Amalia González
Puede asegurarse la calidad a través de medidas de control de carácter interno o externo. Las primeras son las que tienen su origen y se producen en el seno de la empresa. Y, las segundas, las que resultan de la acreditación en normas y estándares de calidad de carácter internacional. Pero, antes de nada, es frecuente plantearse qué es el control de calidad y la importancia que tiene el control de calidad en las empresas para seguir siendo competitivos y productivos.

Qué es control de calidad

¿En qué consiste el control de calidad?

La definición de control de calidad, y por derivación, de control de calidad de una empresa, nos dice que te trata del conjunto de herramientas, acciones o mecanismos que tienen como objeto la identificación de posibles errores en los distintos procesos de la empresa, y la eliminación del producto o servicio en que se detectan.

Se trata de un proceso que tiende a asegurar la homogeneización en los productos o servicios resultantes, de modo que pueda obtenerse una calidad predecible.

Es más complicado de lo que parece, por cuanto implica diversas etapas y diversos tipos de estándares. Entre las primeras, distinguimos planificación, control y mejora. Entre los segundos, estándares relativos a la seguridad técnica, al crecimiento de producción y a las ventas o a la rentabilidad.

Además, el control de calidad debe estar presente en cada una de las etapas del ciclo de vida del producto o servicio.

¿Por qué es necesario el control de calidad?

Pero, ¿por qué es importante el control de calidad? Pues, precisamente porque permite corregir los errores detectados. El proceso en realidad busca recoger y analizar cantidad de datos que serán útiles para realizar las fortunas correcciones. Además, al establecerse unos estándares o mínimos, todo aquello que no cumpla con las características predefinidas, será eliminado.

Los controles de calidad, como cualquier sistema de gestión, funcionan en base al muestreo. Suelen requerir la participación de expertos, ya formen parte de la organización de la empresa o se contraten externamente. Y, constituyen una fuente para la mejora de los procesos empresariales y para ofrecer nuevos productos o servicios sobre la base de la información recolectada.

Dentro de la empresa, la importancia del control de calidad viene determinada por la reducción en los costes que lleva consigo la reducción de artículos o servicios defectuosos. Costes que se traducen en personal, tiempo y materiales.

Por otro lado, dicha reducción de costes empresariales, permite establecer precios más competitivos.

Da credibilidad a la marca en el mercado. Lo que favorece la fidelidad, el incremento de los clientes y la permanencia.

Características del control de calidad

Se mencionan, a continuación, algunas de las características más importantes del control de calidad, cualquiera que sea el sistema adoptado.

  • El establecimiento de un sistema de control de calidad no es algo obligatorio, sino que se trata de una decisión empresarial.
  • Permite garantizar unos estándares mínimos, y una homogeneización de los productos. Por tanto, se orienta a la satisfacción del cliente.
  • Establece un marco para mejorar los procesos de la empresa, que, además, tiene como beneficio asegurar la conformidad con la normativa vigente.
  • Ha de ajustarse a la empresa o tipo de empresa de que se trate.
  • Permite la autoevaluación de los procesos de la empresa, así como la valoración exterior, en su caso. Y, en definitiva, mejorar la gestión de riesgos.
  • Puede ser objeto de certificación o no, según el sistema de control de calidad adoptado.
  • Se orientará a los resultados, a los clientes, y, caso de existir, a los inversores.
  • Busca el liderazgo y la participación

A modo de conclusión, puede señalarse que plantearse qué es el control de calidad en una pequeña o mediana empresa e introducir sistemas de control, va a repercutir en un profundo cambio de mentalidad. Un cambio cultural que afectará no solamente a los productos y servicios ofrecidos, sino también al personal de la empresa. A sus actitudes, métodos, búsqueda de la mejora, e incluso, a los procesos de selección.

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