¿Qué es una empresa insolvente?

Que una empresa se declare insolvente es algo que en los últimos años, debido a la crisis económica de España, se ha oído bastante. Pero, ¿sabemos realmente qué es una empresa insolvente? Como la mayoría de gente, sabrás que una empresa está en situación de insolvencia porque no puede hacer frente al pago de las deudas que tiene pendientes. Pero, ¿qué consecuencias tiene eso? ¿A quién afecta?

A una empresa insolvente se le conoce comúnmente como empresa en quiebra o bancarrota. Se da en las situaciones en las que el activo circulante es inferior al pasivo exigible. En definitiva, que la empresa no dispone en ese momento del dinero suficiente para pagar sus deudas.

La empresa insolvente según la Ley Concursal

Podríamos ceñirnos a la básica definición que la RAE realiza de insolvencia: “(…) Incapacidad de pagar una deuda”.

Sin embargo, se trata de una definición muy escueta y que no nos aporta demasiada información. Por ello, debemos acudir a la definición legal, la cual va mucho más allá y trata con detalle la definición y consecuencias de la declaración de insolvencia de una empresa.

Debemos acudir a la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal. Concretamente, nos ceñiremos al artículo 2.4 de la Ley, donde se tasan toda una serie de situaciones las cuales podemos calificar a una empresa de insolvente.


empresa insolvente

¿Cuándo es insolvente una empresa?

A una compañía se le declarará en situación de insolvencia si se ajusta a alguno de los hechos descritos en el art. 2.4 de la Ley Concursal:

  1. Que existan obligaciones o procedimientos exigibles. Que haya un “sobreseimiento general en el pago corriente de las obligaciones del deudor”. Dicho sobreseimiento o cese del cumplimiento de la obligación de pago debe ser definitivo, completo y no esporádico, que no sea un hecho puntual.
  2. Que existan embargos por ejecuciones pendientes, que afecten al patrimonio de la empresa.
  3. Liquidación apresurada de los bienes de la empresa.
  4. Que se incumplan algunas obligaciones: pago de obligaciones tributarias o pago de cuotas de la Seguridad Social, por ejemplo.

La situación de insolvencia de la empresa, obliga a declarar la suspensión de pagos, donde la empresa comunica a sus acreedores que no puede pagar sus deudas por falta de liquidez y que va a tomar medidas para resolver sus obligaciones poco a poco.

Consecuencias por la declaración de insolvencia

Cuando una empresa se declara insolvente, deberá solicitar el concurso de acreedores. Para solicitar el concurso de acreedores existe un plazo máximo de 2 meses, dentro de los cuales tendrá que realizar la solicitud.

La solicitud del concurso de acreedores es obligatoria y, en caso de no hacerlo, se le podrá declarar culpable a la empresa. Y, ¿cuál es el error en el que nunca debemos caer? Pensar que al declarar una empresa insolvente, su obligación del pago de la deuda cesa.

Una vez se declare una empresa insolvente, solicitará concurso de acreedores en un plazo máximo de dos meses.

El primer paso será la solicitud de insolvencia del negocio. Después, la autoridad judicial competente procederá a realizar un estudio exhaustivo de la empresa, de todos sus activos y pasivos. De esta forma, podrá determinar si realmente la empresa no cuenta con los activos suficientes para hacer frente a sus deudas. A este proceso se le conoce como procedimiento concursal.

Igualmente, la declaración de insolvencia supone un gran problema ya no sólo para la reputación de la empresa en el presente. Esta situación le traerá problemas en un medio plazo, por la falta de credibilidad y garantías a la hora, por ejemplo, de solicitar un crédito a una entidad bancaria. ¿Qué banco concederá un préstamo de 50.000€ a una empresa que ha sido insolvente en el pasado? Tendría serias dudas al respecto.

En definitiva, que una empresa se declare insolvente, ¿es la mejor opción? Dependerá de cada caso concreto. La declaración de insolvencia dota de una serie de ventajas a la empresa: mayores plazos de devolución de la deuda o demora de procesos judiciales. Sin embargo, ya hemos comentado, que si una empresa se declara insolvente, esta información queda registrada y publicada, dañando de manera significativa su reputación.

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