Qué es el patrimonio neto de las empresas y cuál es su importancia

Paula García

Qué es el patrimonio neto de la empresa

Cuanto mayor sea el patrimonio neto de una empresa, más valor tendrá. Esta es una máxima del mundo de la empresa que cualquier emprendedor debería conocer, ya que es indispensable para calcular el valor de su negocio, por muy pequeño que sea. Sin embargo no todo el mundo sabe qué es el patrimonio neto de las empresas y cuál es su importancia, cómo se calcula o qué influencia tiene en la empresa. Cuestiones que vamos a intentar resolver en las siguientes líneas para aclarar las dudas de muchos emprendedores.

¿Qué es el patrimonio neto de la empresa?

Básicamente el patrimonio neto es la resta de los pasivos a los activos de la empresa. Entre los activos tenemos los bienes y derechos de la empresa, lo que tiene, mientras que el capítulo de los pasivos lo conforman las deudas y las obligaciones de la compañía. Haciendo esa resta podemos calcular el patrimonio neto. Por ejemplo, una empresa con activos por valor de 100.000€ y pasivos valorados en 75.000€ tendrá un patrimonio neto de 25.000€ (obtenidos al restarle a los primeros los pasivos).

También podemos encontrarnos con la situación inversa, donde el pasivo es superior al activo, lo que nos daría un patrimonio neto negativo. Si invertimos los valores del ejemplo anterior, a unos activos de 75.000€ le restamos un pasivo de 100.000€, lo que nos da un resultado de -25.000€. Eso sí, un patrimonio neto negativo supone un grave problema para la empresa, ya que en caso de entrar en números rojos la compañía podría acabar disolviéndose. Por eso nunca podemos pasar por alto el patrimonio neto de la empresa.


 

¿Cómo me afecta el patrimonio neto de mi empresa?

El patrimonio neto de una empresa afecta a socios, acreedores y a la propia empresa, ya que cuanto mayor sea el patrimonio neto más fácil será el acceso a la financiación o la relación con otras empresas, ya que es sinónimo de solvencia y capacidad económica. Cuanto mayor sea el patrimonio neto más vale la participación de cada socio, ya que ésta no es otra cosa que lo que se tiene menos lo que se debe, así que a mayor patrimonio neto más beneficios para los socios.




Ya hemos dicho que a mayor patrimonio más fácil le será a una empresa acceder a financiación, y eso no pasa desapercibido para unos acreedores que encuentran mayores garantías de pago cuanto mayor es el patrimonio neto. Conviene recordar que la solvencia de la empresa no se calcula por el volumen de sus bienes, sino por su patrimonio neto, ya que a esos bienes deberíamos restarles todas las deudas y obligaciones que pueda tener esa firma. Todo esto forma parte del balance de situación.

De vuelta a los patrimonios netos negativos, se trata de una situación en la que los administradores deben convocar una junta general en dos meses para acceder al concurso de acreedores o disolver la sociedad. Si dicha junta no se celebra o no se llega a una solución, se podrá pedir al juez que proceda a disolver o cerrar la empresa. Si aún así los administradores se niegan a cumplir con sus obligaciones se les considerará responsables solidarios junto a la sociedad de las obligaciones societarias producidas desde el momento en que se dio la causa de disolución.

Si nos ceñimos a la Ley de Sociedades de Capital, cuando se acumulen pérdidas que reduzcan a la mitad del capital social el valor del patrimonio neto aparece la causa de disolución de la empresa. Así, no es necesario esperar a que el patrimonio sea negativo para ello. Entre las soluciones a esta situación tenemos una ampliación de capital o una aportación de los socios para sanear pérdidas, lo que habla de la importancia de conocer en todo momento el patrimonio social de nuestra empresa.

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