Tipos de estatutos

Los estatutos son un reglamento que suelen imponer una serie de normas diferenciadas, pudiendo establecer reglas de conducta en ámbitos territoriales concretos o también regular una relación de actividades específicas. Un buen ejemplo en el Derecho Societario son los estatutos de una empresa, que se encargan de legislar y regular las cuestiones importantes de una empresa y que deben ser acatadas por los socios entre sí y con respecto a terceros.


Si piensas fundar una sociedad, deberás tener claro cómo redactar un estatuto, lo cual resultará necesario para sentar unas bases reguladoras a la hora de crear tu empresa o asociación.

¿Qué tipos de estatutos hay?

Los tipos de estatutos que existen, por tanto, son variados y dependen del objetivo que se tiene, pudiendo distinguirse entre:

Los tipos de estatutos más comunes

  • Los estatutos de orden territorial. Uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar son los Estatutos de Autonomía que regulan a las comunidades autónomas españolas y que resultan ser un acuerdo legal entre el Estado y la propia comunidad. Suelen establecerse unas competencias específicas, una organización institucional y contribuyen a delimitar la jurisdicción territorial.
  • Los estatutos que regulan a un sector de la sociedad específico y sus actividades. Encontramos el ejemplo del Estatuto de los Trabajadores, que se encarga de regular los derechos y obligaciones que tienen los trabajadores y los empresarios para con ellos, en España. También podemos encontrar estatutos que aplican específicamente a profesiones: como el Estatuto del Peón Rural; o a miembros que pertenecen a una comunidad, como el estatuto de una universidad.
  • Los estatutos de una sociedad. Dentro del Derecho Societario, encontramos las características de un estatuto que suele elaborarse para poder articular un correcto funcionamiento de una empresa, asociación o entidad. Esta Ley Fundamental de la sociedad que se trate, es libre de elegirse y elaborarse con las cuestiones que se quieran incluir, siempre que sigan unos mínimos y que no vayan en contra de las leyes estatales.
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