Tipos de riesgos empresariales

Patricia Nuño
Toda actividad empresarial está sujeto a riesgos. Lo idílico para cualquier negocio sería mantener una situación estable y tranquila. Sin embargo, la realidad está bien lejos, donde nos encontramos con un escenario lleno de imprevistos y dificultades que todo empresario debe tener la capacidad de afrontar la gestión de riesgos de la manera más rápida, rentable y eficaz posible.

Así, son muchos los tipos de riesgos empresariales que existen, los cuales variarán en función del tamaño de la empresa o del sector en el que opere.

empresas holding

Clasificación de riesgos empresariales

Existen muchas clasificaciones de los riesgos empresariales. Una clasificación que todo empresario debe tener en cuenta si quiere implantar y desarrollar sus estrategias de manera adecuada, si quiere reducir costes y, en definitiva, si quiere sobrevivir en un entorno tan cambiante, globalizado y competitivo.

A continuación, detallamos la clasificación de riesgos empresariales:

Riesgos externos

Los riesgos externos de una empresa son todos aquellos  que provienen del entorno y que influyen o condicionan de manera directa o indirecta a la marcha de la empresa, pudiendo, incluso, convertirse en amenazas reales para la empresa.

Algunos ejemplos de riesgos empresariales externos son:

  • Ciclo económico. La economía está en constantes cambios y se mueve por ciclos económicos, ya sean de recesión o expansión. Son, sobretodo, los ciclos económicos en recesión los que pueden suponer una gran amenaza para la empresa. Claro ejemplo de ello, fue la gran crisis económica del año 2007 en España, de la cual nos vamos recuperando ya poco a poco.
  • Ésta supone siempre un riesgo empresarial por diversos motivos: productos de mayor valor añadido, grandes políticas comerciales, mejores canales de distribución, gama de productos más amplia, etc.
  • Riesgo país. Asociado normalmente a la venta de nuestros productos en países donde pueden existir ciertos riesgos: inseguridad por cambio de divisas, riesgos de nacionalización, dificultades de cobros, complejas barreras de entrada, tediosos controles aduaneros, etc.
  • Riesgo de localización. Este tipo de riesgo empresarial dependerá del lugar donde se sitúa la empresa, la regulación específica, etc. El riesgo aquí puede darse en cuanto a los locales se refiere, oficinas de representación, comerciales, vehículos, fábricas, entre otros.
  • Fuerza mayor. Son situaciones que están fuera de nuestro control, tales como catástrofes y desastres naturales, incendios, terremotos, guerras, golpes de estado.

Riesgos internos

Los riesgos internos son aquellos riesgos empresariales que dependen de la gestión que se hace de la propia empresa, tanto a nivel general, como de cada uno de sus departamentos. Entre los tipos de riesgos empresariales internos, encontramos:

  • Dependencia de las ventas. Que nuestras ventas dependan de muy pocos clientes o, incluso, de uno sólo. En caso de que haya un mínimo problema por la calidad de nuestro producto, el precio o el servicio, supondrá un grave deterioro para nosotros.
  • Falta de diversificación de actividades. La falta de diversificación supone un riesgo pues se reducen las posibilidades de venta.
  • Riesgo operacional: los riesgos operativos son los riesgos cometidos por errores humanos, fallos o procesos internos y que provocan pérdidas a la empresa.
  • Patentes y marcas comerciales. Es importante registrar nuestras marcas para evitar la pérdida de la propiedad intelectual, sobretodo por peligro de que alguien de la competencia se lo adueñe. Descubre cómo patentar una idea para que nadie pueda aprovecharse de ella.
  • Dependencia de suministradores. Debemos diversificar no sólo en clientes, sino también en cuanto a proveedores.
  • Instalaciones obsoletas. Es crucial invertir en nuestras instalaciones, supondrá una reducción de costes a medio plazo y la realización de productos o servicios de mejor calidad.
  • Falta de liquidez.  Es uno de los ejemplos de riesgos financieros, cuya solución pasa por la solicitud de un crédito, por ejemplo.

La clasificación de riesgos empresariales no dispone de una lista cerrada, y no todas las empresas vivirán y se verán afectadas por los mismos riesgos. Lo importante es disponer de una estrategia de gestión de riesgos con la que evaluar y minimizar al máximo el impacto que puedan tener en el organización. Por ello, es necesario realizar un mapa de riesgos para conocer cuáles son los problemas que amenazan tu empresa y la probabilidad que existe de que acaben siendo perjudiciales para nosotros.

  • ¿Te ha servido de ayuda?
  • No