¿Cómo crear un blog corporativo para mejorar tu imagen?

La creación de contenidos a través de un blog corporativo se ha convertido en una de las herramientas más potentes para mejorar la imagen de tu empresa o perfil profesional.

Se trata uno de los canales de promoción y ventas más poderosos. No obstante, no basta ni es suficiente con tener un apartado de “Blog” en las categorías del menú de nuestra web. Como todo, requiere de mucho esfuerzo, constancia y, ante todo, paciencia para comenzar a ver resultados visibles. Te contamos cómo crear un blog corporativo para mejorar tu imagen.

¿Cómo hacer un blog para mi empresa?

Tener un blog corporativo actualizado es, sin duda, una herramienta muy potente para trabajar y mejorar tu imagen de marca. En primer lugar, vas a ser tú mismo quien posicione tus productos y tu nombre en Google, ofreciendo información veraz, de calidad y de interés para tu público objetivo.

El blog corporativo es una de las mejores formas de acercarse a los clientes de tu empresa, contándoles las últimas novedades de nuestros productos, compartiendo nuestra filosofía de empresa y contándoles el día a día de nuestro negocio.

El blog corporativo es una herramienta realmente potente que podemos aprovechar para que los clientes sepan un poquito más sobre nosotros, sobre lo que hacemos en nuestro día a día: nuestra forma de trabajar, nuestro equipo, nuestra filosofía de empresa, nuestras últimas novedades, actos a los que asistimos, etc. Se trata de hacer a nuestro público objetivo testigo de nuestros éxitos y de nuestro trabajo, para que, en cierto modo, se vea reflejado e integrado en la marcha de la empresa.

Blog corporativo
Imagen: Nong Mars || Shutterstock


Es importante que gestiones tu blog de manera adecuada, para poder mejorar tu marca y dar una mejor impresión de cara a tus clientes, además de poder obtener y generar feedback. Te contamos algunos consejos para que sepas cómo hacer un blog para tu empresa:

1. Creación de contenido

Es básico que vayas creando contenido de manera constante con tal de aumentar el tráfico en tu blog, crear una comunidad fiel y que te visite de manera recurrente, dado que lo que publicas es de gran interés para ellos.

Además, en el blog de tu empresa debes crear contenido original (y no copiar tal cual de otras entradas de blog que hayas visto), de calidad y que aporte valor. Además, no debemos ser egocéntricos, es decir, no debemos limitarnos a hablar de lo fantástico que es nuestro negocio, pues lo único que conseguiremos es aburrir a nuestro lector. Recuerda que nuestro principal activo es nuestro cliente, por lo que debemos crear contenido enfocado en él, contenido entretenido y que, en cierto modo, le enriquezca.

2. Exclusividad

Si quieres crear un blog corporativo para mejorar tu imagen, deberás encontrar el modo de diferenciarte de tus competidores, ofrecer algo diferente, nunca visto. Para ello, es fundamental que identifiques el público al que vas a dirigirte, analizar qué hace tu competencia y si le está funcionando o no y actuar en consecuencia.

Debemos lograr aportar valor a nuestros clientes a través de los contenidos que ofrezcamos en el blog, y convertir su lectura en toda una experiencia.

3. Visibilidad

Uno de los consejos básicos sobre cómo hacer el blog para tu empresa: que sea visible en Google. Para ello, aparte de las clásicas estrategias SEO, trabaja el linkbuilding y comienza a crear una comunidad aprovechándote de la publicación y promoción de tus contenidos en redes sociales. Por otro lado, si tienes un blog personal no dudes en añadirlo a tu CV, hay múltiples razones para incluir tu blog en un currículum vitae, entre ellas que te aportará un valor diferenciador frente al resto de candidatos y que mejora tu reputación online.

4. El protagonista: el cliente

¿Sabes cuál es tu target? Escribe pensando en él, en sus gustos, en lo que necesita, trata de resolver los problemas y las cuestiones que día a día se le puedan venir a la cabeza. Busca un enfoque cercano y personal, con el que los clientes se sientan identificados y cómodos. Aléjate de una conversación forzada.

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