5 consejos para montar un escaparate que atraiga a tus clientes

Gemma García

A estas alturas de la película venir a recordar lo importante que es la imagen para vender un producto suena casi a broma. En el caso de los comercios a pie de calle, ¿cuál es el elemento que marca la diferencia, que inclina a un cliente a entrar en una tienda? Puede que haya más de una respuesta, pero entre ellas está el escaparate. En este artículo de marketing te proponemos 5 consejos para montar un escaparate que atraiga a tus clientes. ¡No tardarás en comprobar su eficacia!

A través del escaparate no sólo haces una propuesta de tus productos, muestras un estilo, reflejas la esencia de tu forma de hacer, de la filosofía que subyace en tu empresa. ¿Exageramos? Para nada. Es la forma más directa que tienes de dirigirte a tu potencial clientela, de lanzarle tu mensaje y captar su atención. Cuando vayas a diseñar tu próximo escaparate, mejor que tengas en cuenta los siguientes consejos.


Cómo montar un escaparate

kikovic || Shutterstock

Recomendaciones para montar un escaparate atractivo

Antes de ponerte con el montaje, date un tiempo para reflexionar sobre las diferentes técnicas de marketing que puedes utilizar y lo que quieres transmitir con tu escaparate. Es tu tarjeta de invitación para que los clientes entren y debes tener muy claro qué mensaje será el más eficaz para conseguirlo.

No olvides que tienes sólo unos segundos para provocar ese interés, pues los viandantes no se paran mucho tiempo ante ningún escaparate, más bien tienden a pasar de largo y sólo detenerse si algo les llama la atención. Ese es tu momento. Estás técnicas de ayudarán a marcar tu diferencia:

  1. Juega con el espacio. Es evidente que es importante la selección de los artículos que vas a colocar en tu escaparate, pero igual de importante es dónde los sitúas. Existen las llamadas zonas calientes, de mayor visión, y zonas frías, las más ocultas. Además, la zona más efectiva es la que está a la altura de los ojos y centrada, ahí es donde debes ubicar los elementos que quieres destacar. En general, no es buena idea saturar el espacio, en escaparatismo, menos suele ser más.
  2. ¡Qué se haga la luz! Trabaja bien el tema de la iluminación y tendrás mucho a tu favor. Para empezar, tienes que tener en cuenta la estación del año y la incidencia del sol u otras fuentes de luz, entre otras cosas para evitar los molestos reflejos en los cristales. La iluminación debe ser coherente con el estilo que has elegido, teniendo en cuenta que las luces frías (tonos azules) encajan con los motivos futuristas o tecnológicos, mientras las amarillas o anaranjadas generan sensación de calidez. Lo normal es que coloques una luz fija sobre los objetos que quieres destacar.
  3. El color como protagonista. Independientemente de otros elementos decorativos, ya sólo con el color vas a conseguir un efecto y transmitir un mensaje. Las gamas monocromáticas se identifican con la elegancia y el estilo, las policromáticas con la originalidad. Luego, cada color tiene su simbolismo, aunque se recomienda no usar más de tres en las composiciones de escaparates.
  4. ¡Todo al impar! No, no estamos jugándonoslo a la ruleta. Está comprobado que causan mayor impacto visual los objetos que se disponen en grupos impares que los pares. ¿Por qué? Pues no sabemos cuál es la explicación, que seguro que la hay. Lo que nos vale es que es una regla aceptada por todos los decoradores.
  5. Precios, ¿explícitos o ausentes? Este es un asunto delicado porque entran en juego muchos factores. Es verdad que muchos clientes desconfían cuando no se ven los precios de los productos, pero los precios altos también causan rechazo. Lo aconsejable es poner los más representativos o los que pueden resultar atractivos.

Y no podemos olvidar que, además de estos consejos para montar un escaparate atractivo  para tus clientes, el orden, la limpieza y el sentido común son tus aliados… ¡y un punto de originalidad!

Si consigues que entren a tu tienda deberás controlar todos los aspectos del merchandising para conseguir que compren tus productos. Es un proceso completo que debemos cuidar para conseguir que nuestro negocio funcione a la perfección.

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