¿Qué es el target? 5 criterios para definir el público objetivo de tu empresa

Diego Lorenzana

Curso Comunicación e imagen corporativa Intefi

Para definir el público objetivo se manejan diferentes tipos de criterios que permiten agrupar a los miembros de una comunidad en función de características demográficas, económicas o psicológicas. Muchas veces los emprendedores buscamos la mayor cantidad de detalles posibles de nuestro público objetivo. Sin embargo, puede ocurrir que encontremos entre nuestro público a personas que no encajan con ese perfil que dibujamos.

Esto significa que tanto el público, como el mercado, evoluciona. Por eso, debemos estar siempre atentos a los cambios en sus necesidades y a la aparición de nuevas tendencias de consumo para no quedarnos sin capacidad de respuesta.

Concepto de segmento de mercado

Uno de los principales objetivos del marketing de una empresa debe ser definir cuál es el público objetivo de una empresa. En otras palabras, a quién irá dirigido el producto o servicio ofrecido, también conocido como su target.

La cuestión no es baladí, pues de esta estrategia dependerá en parte las ventas y la facturación de la compañía . El objetivo es escoger correctamente a las personas que serán los clientes potenciales y de los que dependerá, en buena medida, la viabilidad de la empresa. Estos son los 5 criterios principales a tener en cuenta:

La edad y el sexo de tus clientes potenciales

Todas las estrategias de marketing tienen que contemplar la edad de los clientes potenciales como una variable fundamental. De ello dependerá el tipo de campaña que se realizará, su duración e incluso la época en la que se van a vender esos productos.


Por ejemplo, imaginemos una empresa que vende juguetes. Claramente, su público objetivo son los niños de entre 0 y 14 años y, por lo general, sus campañas suelen lanzarse en una época muy concreta, la Navidad, que es cuando se concentran la mayor parte de sus ventas. Una empresa que gestiona cruceros, en cambio, irá dirigida a un público de mediana edad (generalmente más de 35 años) y más bien en verano.

Del mismo modo, el sexo es también importante. No es lo mismo un producto de higiene femenina que uno de higiene masculina, igual que tampoco es lo mismo una peluquería de hombres a otra de mujeres.

El nivel sociocultural de los clientes

Las variables socioculturales son tan importantes o más que las variables demográficas. El nivel económico, el nivel educativo, los idiomas que hablan, sus costumbres o sus valores son elementos imprescindibles a tener en cuenta.

Por ejemplo, imaginemos un coche de alta gama dirigido a clientes de un elevado poder adquisitivo. En este caso, la variable más importante es el nivel económico del público objetivo. Por eso, las campañas de estas marcas suelen aparecer personas que cumplan con este perfil. Del mismo modo, en una campaña de una marca que quiera vender en el mercado musulmán nunca aparecerá una mujer en bikini, pues se habría fallado en la definición de las costumbres y valores del target.

El perfil digital del cliente

En los últimos años, las nuevas tecnologías han permitido acercar las empresas a sus clientes y han facilitado la identificación del público objetivo. La información es cada día más accesible, y no es difícil encontrar el público objetivo que serán los clientes potenciales de una marca.

¿Qué redes sociales utiliza?, ¿es activo en alguno o todos estos medios? ¿Con qué frecuencia suele utilizarlas? ¿Por qué palabras clave busca el producto o servicio que nosotros ofrecemos? Todas estas son preguntas importantes a la hora de realizar campañas de publicidad de un producto online.

La ubicación de los clientes

Es importante saber cuál es nuestro radio de actuación. No será lo mismo un comercio local que abastezca a la población de un pequeño pueblo que un e-commerce que tiene un público objetivo circunscrito a todo el mundo.

No obstante, incluso en aquellos casos en los que se pretenda a acceder a un público global, es importante hacer una mínima segmentación del target. La campaña no tiene por qué funcionar igual en Barcelona que en Pekín, Varsovia o Moscú. Como poco, habrá que tener en cuenta el idioma y los factores culturales del público al que queremos dirigirnos.

La creación de necesidades

No es recomendable en ningún caso abarcar todo. Al final, es una estrategia mucho menos eficiente y nuestro público no tiene por qué ser todo el mundo. Por eso, hay que articular qué es lo que necesita nuestro tipo de público objetivo y cómo podemos responder a esa necesidad a través de nuestros productos o servicios.

En definitiva, saber qué podemos aportar como empresa para mejorar su calidad de vida, satisfacer sus necesidades o resolver sus problemas. El marketing debe centrarse en explicar al cliente potencial lo que los productos o servicios pueden hacer por él. Ni más ni menos.

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