Herencia de una empresa familiar

Amalia González
Una de los aspectos que caracterizan a las empresas familiares es la de la sucesión entre generaciones por jubilación o fallecimiento de la dirección. Conviene poner de manifiesto que es precisamente la herencia de la empresa familiar y la transmisión de los activos patrimoniales a los descendientes, una de las bases del derecho de propiedad. Cualquier emprendedor aspira a mejorar el porvenir de sus herederos o sucesores.

Heredar una empresa Imagen: Anchiy || Shutterstock

Cosas que debes saber si heredas un negocio

La herencia de una empresa o negocio lleva consigo hacer frente a más cuestiones de las que podría pensarse a primera vista. Con la intención de facilitar la herencia de un negocio familiar, o de cualquier otro tipo, se analizan a continuación cosas que debes tener en cuenta.

Salvo que tu intención sea vender la empresa familiar, mantenerlo y hacerlo crecer exigirá trabajo e inversión. Pero, en un primer momento es adecuado enfocarse en:

Se debe tener en cuenta el interés de la empresa

Es posible que la empresa tenga un protocolo familiar o incluso un plan de sucesión, lo que facilitará las cosas. Pero, las estadísticas no son halagüeñas en este punto, por cuanto más del 80 % de las empresas familiares carecen de plan de sucesión, y algo menos de la mitad, ni tan siquiera tienen un protocolo familiar.

Puesto que tratamos ambos documentos posteriormente, veamos aquí el caso, más habitual. Es decir, cuando faltan dichos documentos.

Salvo en el supuesto de que exista un solo heredero testamentario o un solo llamado en la sucesión intestada, adquirir una cuota de una empresa familiar, puede entrañar disputas tanto a nivel de empresa como familiar.

Bien es sabido que cuando aparecen intereses económicos contrapuestos, como es el caso de las herencias, los pleitos pueden llegar a hacerse eternos. No digamos las disputas que no llegan a mayores, pero que en cualquier caso pueden dificultar la gestión del día a día de la empresa.

Por ello, resulta esencial que todos los herederos lleguen a acuerdos básicos sobre la gestión empresarial y la sucesión en los cargos directivos. Si el interés de la empresa no es lo que prima, el seno de esta se convertirá en un campo de batalla en el que cada uno vela por sus propios intereses exclusivamente, haciendo inviable la gestión. Con ello, todos pierden. Si no se puede gestionar adecuadamente la empresa, está disminuye su valor y desaparece. No en vano son pocas las empresas que continúan en la segunda (tan sólo una décima parte), y, más aún, en la tercera generación.

La gestión debe llevarse por los más capaces

Siguiendo con lo anterior, lo adecuado es que, velando por el interés de la empresa, las personas elegidas para gestionarla sean personas capaces, ya pertenezcan a la familia, ya se contraten externamente.

Prepararse para llevar el negocio

Lo ideal es que los herederos se preparen con antelación y cada uno sepa la función que va a desempeñar en la empresa. Pero, aunque no fuese así, el heredero o herederos deben prepararse, pues será complicado tomar decisiones cuando no se conoce el negocio. 

¿Qué hacer si recibo un negocio en herencia?

Como cualquier sucesión, puede ser que el negocio sea atribuido a un solo heredero. Esto se posibilita por el Código civil, para maximizar las posibilidades de la supervivencia de la empresa. En otro caso, habrá de procederse a la partición hereditaria, atribuyéndose a cada uno de los herederos una parte del negocio familiar.

Por tanto, para recibir un negocio en herencia, será necesario aceptarla. Esa aceptación lleva consigo derechos y obligaciones. Siendo desde ese momento los herederos responsables de las deudas y cargas de la herencia, y, desde luego, de la gestión empresarial.

En caso de existir protocolo familiar y o plan de sucesión, lo lógico es que hayan sido firmados con antelación por los herederos. Ninguno de estos documentos se regula en la normativa sucesoria. Se trata de acuerdos voluntarios, que, como contratos, tienen fuerza de ley entre las partes.

El protocolo familiar tiene por objeto la regulación de la organización de la empresa y de las relaciones familiares. Mientras que, el plan de sucesión tiene por objeto regular la forma en que va a producirse la sustitución de las personas en los puestos clave para no perjudicar a la empresa.

Para concluir, señalar que en la herencia de una empresa familiar existe una reducción (95%) en el impuesto de sucesiones que alcanza a todos los bienes y derechos que estén afectos a la empresa. Si bien, su aplicación lleva consigo la obligación de mantener la empresa por un plazo mínimo de 10 años. De no ser así, habría de hacerse una liquidación complementaria y devolver la diferencia.

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