5 ideas para hacer un brainstorming efectivo

Pau Sisternas

Una de las mejores formas de involucrar a todos los miembros del equipo o la plantilla en la toma de decisiones es el brainstorming, una lluvia de ideas. A grandes rasgos, lo único que necesitas es una pizarra donde ir apuntando las ideas que puedan surgir en tu equipo de trabajo y así obtener una gran cantidad de ideas o soluciones para resolver un problema. También es una forma de abordar cuestiones que nos exigen ideas originales, así que vamos a descubrir las mejores ideas para hacer una lluvia de ideas efectiva.

Las mejores ideas para hacer una lluvia de forma exitosa

Shutterstock || GaudiLab

Ideas para hacer un brainstorming

1. Un moodboard inspirador

Ante lluvias de ideas difíciles podemos utilizar un moodboard, por ejemplo si vamos a trabajar con ideas de marca y diseño. Un moodboard no es más que una colección de imágenes, palabras y texturas que se centran en el concepto de tema o idea que se presenta. Su alto componente visual ayudará a que fluyan las ideas.

Hay aplicaciones y herramientas que nos ayudan a diseñarlos, y pueden ser tanto virtuales como físicos, colocando las diferentes imágenes, frases y conceptos en un corcho o en la propia pared. En este artículo puedes conocer una serie de herramientas online para generar una tormenta de ideas y sacarle el máximo partido.

2. Deconstrucción de ideas

Si tenéis pocas ideas, siempre podéis deconstruirlas y volverlas a construir. Por ejemplo, partiendo de un tema general y dividiéndolo en partes, analizando si se pueden formular otras ideas a partir de esa. Así, cada persona puede anotar un par de ideas en un papel y pasárselo al compañero de al lado, que construirá la idea del compañero inicial.


Cada papel puede pasar por las manos de varios empleados, lo que nos permitirá conseguir nuevas ideas a partir de las cuales podremos generar una discusión. Esto también se conoce como brainwriting.

3. Juegos con palabras

Los expertos en el tema aseguran que es una forma de huir de las ideas genéricas y conseguir ideas más originales. El juego más común es la lluvia de palabras, donde escribimos una palabra o idea y luego seguimos añadiendo palabras relacionadas con la principal. Así, irán fluyendo las ideas.

Otra posibilidad, que puede ir acompañada de la lluvia de palabras, es agrupar las palabras por su relación. También podemos crear mapas visuales sobre la relación entre palabras o jugar a las palabras esenciales, esos términos que transmiten el mensaje y espíritu que buscamos en la sesión. Se trata de una buena técnica para innovar y generar nuevas ideas en tu equipo.

4. Cuantas más, mejor

Salvo excepciones, no hay que limitar la lluvia de ideas. Cuantas más ideas tengamos, mejor: por una parte, a medida que sumemos propuestas irán siendo más originales -las primeras suelen ser genéricas-; por otra parte, cuantas más ideas haya más opciones tendrás para elegir, combinar y adaptar a la resolución del problema.

Para que sea posible, hay que ser libres para pensar y hablar de modo que suspenderemos el juicio durante la lluvia de ideas. No podemos valorar o criticar ideas, solo se apuntan. Estamos a tiempo de descartarlas más adelante.

5. Brainstorming de malas ideas

Aunque lo hayamos dejado para el final, es una buena forma de romper el hielo, en especial en los ambientes con mucha tensión dentro de la gestión de un equipo. Podemos dedicar los primeros 5 o 10 minutos de la lluvia de ideas a proponer pésimas ideas, lo que contribuye a relajar al equipo, dándole una perspectiva un poco más informal al brainstorming. Además, a partir de esas malas ideas siempre pueden surgir buenas ideas que podemos tener en consideración en la sesión. Pasados esos 10 minutos de malas ideas, podemos empezar con la lluvia de ideas útiles para nuestro propósito.

Una vez completada la lluvia de ideas, toca ponerse a trabajar con el resultado. Para ello, es de vital importancia tener en cuenta el trabajo de investigación previo sobre el producto, el cliente o las oportunidades de mercado, buscando siempre el elemento que nos diferencia de la competencia.

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