Los beneficios del compliance para las empresas

Pau Sisternas

Todas las empresas están sujetas a una normativa, que además cambia periódicamente. En caso de no cumplir con la ley, las empresas se arriesgan a importantes sanciones que pueden suponer el fin de su actividad o la pérdida de su reputación.

Pues bien, para hacer frente a este problema surge la figura del compliance, un perfil muy habitual en los Estados Unidos o el norte de Europa, y que poco a poco se va haciendo un hueco en España. Aunque sea mayoritario en empresas de más de 5.000 trabajadores, las pymes o empresas locales también deberían tenerlo en cuenta.


Reputación corporativa

¿Qué es el compliance?

El compliance es un cargo que principalmente se ocupa de asesorar a las empresas para que no se salten ningún ley que les incumba de forma directa o indirecta. En un entorno como el actual, con una legislación cada vez más restrictiva y mayores controles, no es de extrañar que esta figura haya ganado peso en las empresas, hasta el punto de que muchas compañías tienen un Departamento de Compliance específico, incluido dentro del gobierno corporativo, en especial aquellas de sectores con una mayor complejidad normativa como el financiero o el farmacéutico.

No hay que confundir el compliance con un modelo de gestión, como pasa a veces, ya que se trata de un cargo más dentro de la empresa, con un papel significativo.

En un primer momento, muchas empresas ampliaron su equipo de asesoría jurídica para hacer frente a las nuevas regulaciones que aparecieron a principios de siglo, lo que supuso la base para el desarrollo de esta figura. Poco a poco se dieron cuenta de que era insuficiente, y empezaron a contratar trabajadores para vigilar que sus acciones eran legales: el compliance.

A pesar de ser un cargo más dentro de la empresa, la figura del compliance es un tanto peculiar. Por ejemplo:

  • Debe ser independiente de la dirección, con la autoridad propia y recursos suficientes para poder desarrollar sus tareas de control y obligar a la compañía a modificar aquellas conductas que no se ajusten a la normativa.
  • También incluye un componente ético a nivel empresarial, en especial en aquellas empresas que operan de forma legal, ajustándose a la normativa, pero sin que su acción sea totalmente ética.
  • Se trata de una garantía de funcionalidad y operatividad: no es un elemento decorativo en la empresa o una figura para contentar a accionistas, sindicatos o supervisores, se trata de una garantía de que la empresa hace bien las cosas desde los puntos de vista ético y legal, de modo que no hay peligro de sanción.
  • Es un elemento integral a todos los niveles, ya que su influencia va desde el más alto directivo de la compañía al último trabajador raso en incorporarse.

Ventajas del compliance para las empresas

Desde la reforma del Código Penal de 2010 con el reconocimiento de la responsabilidad penal de las personas jurídicas, la responsabilidad de cualquier conducta ilícita de las empresas caerá sobre la empresa, no sobre sus apoderados o representantes. Esto supone una responsabilidad civil para la compañía, con el daño reputacional que supone la imputación de algún delito a la empresa. Contar con un compliance minimiza considerablemente el riesgo de sanción, ya que se cumplen las normas.

Por otra parte, la figura del compliance puede ser requisito indispensable para acceder a la contratación, pública o privada. Sería un escándalo que la administración pública contrate a una empresa que actúa de forma poco ética o al margen de la normativa, de modo que muchas ofertas de contratación pública exijan la presencia de esta figura a las empresas para cubrirse las espaldas. Algo parecido pasa con las contrataciones a terceros, de ahí que la contratación del compliance se pueda ver como una inversión.

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