Los objetivos generales de una empresa

Cristina Argudo
En un panorama comercial en el que la competencia es más intensa que nunca, los objetivos generales de una empresa se convierten en el salvavidas de cualquier negocio, siempre que se establezcan adecuadamente, ya que un objetivo general de empresa es una meta o un resultado que quieres que alcance el negocio en un tiempo determinado.

Como empresario, es vital que crees objetivos generales y objetivos específicos como parte de tu plan de negocio. Establecer objetivos generales ayuda a impulsar a tu empresa hacia el éxito continuo, y sigue siendo un punto de referencia incluso en los momentos de dificultad.

Las últimas estadísticas son claras al respecto, y es que el 85% de los ejecutivos invierten menos de una hora al mes en reuniones de planificación y estrategia. ¿Por qué relegar algo tan importante como el análisis de objetivos empresariales a un segundo lugar?

Una empresa sin dirección ¿hacia donde puede guiar su camino de trabajo? Sin duda, hacia ninguna meta.

objetivo generalImágenes: Syda Productions || Shutterstock

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¿Qué son los objetivos generales de una empresa?

Los objetivos generales tienen carácter genérico, se proyectan a largo plazo, y consisten en la suma de objetivos específicos más pequeños que al final permitirán alcanzar la meta propuesta en el Plan de Acción.

Barney y Griffin, dos profesionales especialistas en la gestión y organización de empresas definieron los objetivos generales en cuatro grupos esenciales:

– Los dirigidos a la orientación y dirección.
– Los que facilitan la planificación.
– Los que resultan útiles para motivar e inspirar a los empleados
– Los dirigidos a evaluar la planificación y el control.

Los objetivos generales son de especial utilidad ante los sucesivos problemas que pueden surgir y que requieran de la toma de decisiones difíciles.

Al final, no hay que olvidar que el planteamiento de objetivos generales permite un clima de trabajo adecuado, para dividir la planificación y metas, en tareas más sencillas que puedan ser desarrolladas de forma individual por cada uno de los trabajadores.

Cuando un empleado conoce de forma detallada cuáles son los objetivos que hay que conseguir y lo que se espera de él, la motivación viene por sí sola, y es mucho más sencillo que el trabajador pueda realizar sus tareas sin contar con supervisión constante.

Es esencial que una empresa no solo cuente con objetivos generales, sino que en su estrategia los acompañe de objetivos específicos. Esto es así, para poder garantizar el cumplimiento de los hitos y metas. Un equipo que cuente únicamente con objetivos generales puede dar lugar a confusión y falta de seguimiento.

Ejemplos de objetivos generales

Los objetivos generales son aquellos que se centran en cubrir metas a largo plazo, como comentábamos en el punto anterior. No obstante, para poder entender la diferencia entre objetivos generales y específicos podemos ver algunos ejemplos:

  • Objetivo general. Consiste en la meta global que fijamos a la hora de trazar la estrategia: “De aquí a 5 años, la empresa habrá aumentado su índice de facturación en un 50% más”.
  • Objetivos específico. Pequeños hitos y fases que acompañan al objetivo general para alcanzar su consecución: “Para conseguir la meta propuesta a 5 años, cada trimestre vamos a hacer un resumen y balance de los ingresos y gastos de la empresa”.

Así mismo, la mecánica del planteamiento no solo se aplica a todas aquellas decisiones económicas y financieras, sino que tiene impacto sobre cualquier sector trasversal que se aplique al negocio. Veámoslo con otro ejemplo.

  • Objetivo general. En su aplicación al departamento de recursos humanos y gestión de personas: “De aquí a 4 años, deberemos haber cuadruplicado la plantilla de empleados en cargos simples, y duplicado los cargos gerentes”.
  • Objetivos específico. “Para conseguir la meta propuesta a 4 años, cada mes publicaremos una nueva oferta de empleo y de forma trimestral realizaremos sucesivas entrevistas de trabajo, que nos permitirán adquirir experiencia y perspectiva en la contratación”.

Como ves, los objetivos generales se aplican en cualquier vertiente de la empresa, para establecer unos criterios mínimos de planificación en el negocio. Sin embargo, serán los objetivos específicos los encargados de velar por el cumplimiento de las decisiones y por la aplicación de pequeñas metas capaces de acercar al equipo, a los rendimientos propuestos de forma global.

Descubre toda la información sobre los tipos de objetivos que podemos encontrar en una empresa y para qué sirven cada uno de ellos.

que son objetivos generales

¿Cómo establecer los objetivos generales en la empresa?

A la hora de establecer los objetivos generales de tu empresa es necesario que tengas varios factores clave en cuenta, de lo contrario tus objetivos no irán alineados con tu marca o no serás capaz de alcanzarlos con éxito. Antes de establecer los objetivos de tu empresa debes tener en cuenta:

1. Vincular los objetivos a tu misión

El primer enfoque para especificar los objetivos generales comienza con una revisión de la  misión de tu empresa. El uso de tu misión como base para definir tus objetivos generales conducirá a que seas capaz de desarrollar los objetivos empresariales específicos.

Las conexiones entre los objetivos y tu misión son fáciles de visualizar si utilizas un diagrama de flujo.

Si tu misión no sugiere una lista de objetivos, quizá debas reevaluarla para ver si realmente capta lo que es tu negocio.

2. Utilizar ACEE de fijación de objetivos

La mayoría de los objetivos definen los resultados positivos que quieres que alcance tu empresa, pero a veces también quieres establecer objetivos para evitar escollos y eliminar algunos puntos débiles. Para ayudarte a desarrollar objetivos que cubran todas las bases, utiliza el acrónimo ACEE mientras repasas las siguientes preguntas clave:

Aproximarse: ¿Qué quieres conseguir en el futuro?

Conservar: ¿A qué quieres aferrarte?

Eliminar: ¿De qué quieres deshacerte?

Evitar: ¿Qué quieres evitar?

3. Cubrir todas las bases de objetivos generales para empresas

Otra forma de pensar en los objetivos empresariales es considerar cada una de las cuatro categorías en las que se encuadran la mayoría de los objetivos:

Los objetivos generales del trabajo diario están dirigidos a aumentar la eficacia cotidiana de tu empresa, pueden implicar tareas como el seguimiento de  pedidos, la gestión de la oficina o el seguimiento de los clientes.

Los objetivos generales de resolución de problemas abordan retos específicos a los que se enfrenta tu empresa, como la baja moral de los empleados o los problemas de calidad del servicio.

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Los objetivos generales de desarrollo fomentan la adquisición de nuevas habilidades y conocimientos, tanto para tus empleados como para ti, y tanto si diriges una gran empresa como si operas como autónomo o contratista independiente.

Los objetivos generales de innovación te ayudan a encontrar nuevas formas de mejorar lo siguiente: los productos o servicios que ofrece tu empresa, cómo comercializas tu empresa y cómo distribuyes y entregas lo que vende tu empresa.

Los objetivos generales de rentabilidad fijan tu mirada en el punto en el que quieres que esté tu cuenta de resultados. Al fin y al cabo, el beneficio es el objetivo número 1 para las empresas con ánimo de lucro.

Los tres enfoques de fijación de objetivos conducen a una lista respetable de objetivos, quizá más objetivos de los que son prácticos para un plan de empresa. Selecciona los cinco objetivos que consideres absolutamente esenciales para el éxito de tu empresa.

Después de decidir tu lista, afina cada objetivo, utilizando estas directrices:

  1. Haz que cada objetivo sea claro y sencillo.
  2. específico.
  3. realista.
  4. No tengas miedo de esforzarte y pensar a lo grande.
  5. Asegúrate de que tus objetivos están en sintonía con tu misión.

Diferencias entre un objetivo general y la misión de la empresa

La misión de la empresa explica el propósito y el enfoque de la misma, mientras que los objetivos son los que esbozan un camino para lograr esa misión. La misión proporciona el objetivo y el enfoque principal de la empresa y por tanto de todos sus trabajadores.

Indica a todos los que la leen hacia dónde se dirige la empresa actualmente y por qué, es útil tanto a nivel interno como externo.

Una cosa es afirmar hacia dónde se dirige la empresa y otra es llegar hasta allí, no basta con declarar el propósito y el enfoque de la empresa, la pregunta que hay que plantearse es cómo va a conseguirlo la empresa y en este momento es cuando entran en juego los objetivos generales.

Los objetivos generales y específicos establecen los medios para cumplir la misión de la empresa, estos pueden ser objeto de seguimiento y sus resultados pueden ser anotados, ya que son cuantificables.

Ejemplo de objetivo general: Aumentar los ingresos en un 10% en cada uno de los próximos tres años.

Para lograr los objetivos generales de la empresa, puede ser útil pedir a cada departamento que escriba sus objetivos específicos relacionados con cada objetivo de la empresa.

¿Cómo medir los objetivos generales de la empresa?

Una vez que hayas fijado tus objetivos generales, podrás desarrollar estrategias para alcanzarlos y evaluar tu progreso, y finalmente tener un registro histórico del rendimiento de tu empresa. Las empresas miden tanto los objetivos financieros como los no financieros.

Mide tu rendimiento financiero

Además de conseguir la inversión para tu negocio necesaria, es igual de importante revisar tu rendimiento financiero para ayudarte a comprobar tus objetivos empresariales y a planificar eficazmente la mejora del negocio.

Al realizar una revisión financiera de tu empresa, puedes considerar la evaluación del flujo de caja de tu negocio, la base de costes y el crecimiento de la misma. Otros ratios financieros clave son los ratios de eficiencia, el crecimiento de las ventas, los ratios de liquidez y el apalancamiento financiero.

Haz un análisis del balance de situación financiero de tu empresa y refuerza las zonas en las que crees que hay una fuga.

Mide la rentabilidad

El objetivo de la mayoría de las empresas es el aumento de los beneficios. Las métricas clave para evaluar la rentabilidad son:

  1. Margen de explotación
  2. Margen de beneficio bruto
  3. Margen de beneficio neto
  4. Rendimiento del capital

Mide la fidelidad y la retención de los clientes

Cuanto más sepas sobre lo que necesitan tus clientes, más fácil será manejar un mayor número de clientes. Para captar las opiniones de los clientes, puedes utilizar datos de ventas, formularios de quejas, cuestionarios y redes sociales.

Para saber más del los compradores no hay nada tan efectivo como desarrollar la empatía en la atención al cliente, esto hará que se sientan más agusto y se expresen al 100%.

Medición del rendimiento de los empleados

Evaluar el rendimiento de los empleados desde una perspectiva financiera puede ser una herramienta de gestión muy valiosa. Las métricas más utilizadas para evaluar el rendimiento de los empleados son las ventas por empleado, la contribución por empleado y los beneficios por empleado.

Debes estar seguro de que la comunicación con tus trabajadores es plena, para que si hiciera falta hacer tareas urgentes o importantes a tu equipo, debes ser capaz de transmitirlo. Ten claro como establecer los roles en el equipo y asegúrate de que cada uno entiende su función a la perfección.

Benchmarking

La evaluación comparativa es una forma útil de compararte con empresas del mismo sector, es importante tener en cuenta que tus objetivos finales y tu posición en el mercado afectarán a las comparaciones concretas que quieras hacer.

5 Ejemplos de objetivos generales en una empresa

Tus objetivos empresariales guiarán tu progreso inicial, también cambiarán a medida que tu negocio crezca. Pero si no estás seguro de por dónde empezar, puedes beneficiarte de algunos ejemplos de objetivos generales para un plan de empresa.

En esta guía se enumeran algunos ejemplos de objetivos generales para un plan de empresa, entre ellos:

  1. Conseguir y mantener la rentabilidad
  2. Mantener el flujo de caja
  3. Establecer y mantener la productividad
  4. Atraer y retener a los clientes
  5. Desarrollar una marca memorable y una estrategia de marketing

Conseguir y mantener la rentabilidad

Para crear un objetivo en torno a la rentabilidad, tendrás que calcular cuánto gastas para poner en marcha tu negocio y cuánto tendrás que gastar regularmente para hacerlo funcionar. Conocer estas cifras te ayudará a determinar los ingresos que necesitarás para ser rentable. A partir de ahí, puedes tener en cuenta el precio de tus productos o servicios y crear objetivos de ventas.

Por ejemplo, digamos que gastas 2.000€ en costes de puesta en marcha y esperas gastar unos 200€ mensuales para cubrir los gastos del negocio. Para obtener beneficios, primero tendrás que recuperar esos 2.000€ y luego ganar más de 200€ al mes.

Una vez que sepas lo que necesitarás ganar para ser rentable, podrás crear un calendario realista para conseguirlo. Si las previsiones de demanda y ventas sugieren que podrías ganar unos 700€ al mes, puedes crear un plazo de 5 meses para ser rentable.

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Mantener el flujo de caja

Mantener el flujo de caja es otro objetivo financiero que podrías incluir en tu plan de empresa. Mientras que la rentabilidad significa que ganarás más dinero del que gastas, el flujo de caja es el dinero que entra y sale de tu empresa en un tiempo determinado. Este flujo es crucial para el éxito de tu empresa porque necesitas disponer de efectivo para cubrir los gastos del negocio.

Por ejemplo, si gastas 500 euros al mes, tendrás que asegurarte de tener al menos esa cantidad de efectivo disponible. Además, anticipa y ahorra para gastos inesperados o de emergencia, como la rotura de un equipo. Para mantener tu flujo de caja, quizá quieras dar prioridad a los pagos en efectivo, introducir un plazo realista para las facturas o crear un sistema para convertir tus beneficios en efectivo.

Establecer y mantener la productividad

Aparte de los objetivos financieros, otro ejemplo de objetivos para un plan de empresa es mantener la productividad. Cuando diriges un negocio, puede resultar abrumador y desafiante estar al tanto de todas las tareas que tienes que hacer, pero si te propones seguir siendo productivo y creas un plan claro sobre cómo hacerlo, podrás gestionar mejor tu lista de tareas.

Por ejemplo, puedes encontrar herramientas de gestión de proyectos que te ayuden a controlar lo que tienes que hacer y a organizar tus prioridades. También puedes plantearte subcontratar algunos aspectos de tu negocio con el tiempo, como invertir en un contable.

Atraer  y retener a los clientes

Además de planificar cómo vas a hacer las cosas, puedes crear un objetivo para desarrollar y retener una base de clientes. Aquí, puedes esbozar tus esfuerzos para encontrar clientes potenciales y captar clientes. Así, establece objetivos sobre cuántos clientes quieres encontrar en el primer mes, trimestre o año de tu negocio. Tu estudio de mercado puede ayudarte a entender la demanda y a crear objetivos de venta realistas.

Por ejemplo, podrías introducir un programa de fidelización o dar prioridad al servicio de atención al cliente para establecer relaciones sólidas.

Desarrollar una marca y una estrategia de marketing memorable

Otro ejemplo de objetivos para un plan de empresa es desarrollar una marca memorable y una estrategia global de marketing. Tu marca es la forma en que presentas tu empresa al público, incluyendo su tono y diseño únicos. Por tanto, en esta parte del proceso de creación de una marca, podrías investigar cómo hacer que una marca sea memorable y considerar qué combinación de colores y estilo llegarán mejor a tu público objetivo.

Por ejemplo, puedes invertir en publicidad de pago y utilizar las redes sociales. Puedes medir el progreso de esto a lo largo del tiempo utilizando herramientas como Google Analytics para hacer un seguimiento de tus seguidores y tu alcance.