5 Tips para gestionar el éxito empresarial con humildad

Héctor Sanmiguel

Como emprendedor debes ganarte el respeto de los compañeros, así como demostrar tu valía y habilidades tanto en la empresa como en el conjunto de la industria. Piensa en todos los grandes emprendedores que más admiras y te darás cuenta de que no solo los respetas por lo que han conseguido en términos materiales o de negocio, sino también como lo han hecho y cómo han reaccionado a este éxito. Pero, el éxito lleva a la fama, ¿dónde queda la humildad? ¿Hay lugar para la humildad en el éxito empresarial? Las universidades y las mejores escuelas de negocios de todo el mundo hacen hincapié en la importancia de la humildad en el liderazgo empresarial. Pero ¿por qué?

Cómo cultivar la humildad como emprendedor

Cómo gestionar el éxito empresarial con humildad

La humildad es una cualidad por la que alguien no se deja llevar por pretensiones o elementos externos para demostrar su valía. La humildad suele caracterizar a los líderes y emprendedores que no solo saben de lo que son capaces, sino que tienen la capacidad de pedir ayuda a otros mejores que él.

Si eres un emprendedor, puedes empezar a incorporar la humildad trabajando con algunos de los mejores principios para gestionar el éxito:

1. Entiende tus debilidades

Los buenos líderes de éxito son conscientes de sus puntos fuertes y débiles, con lo que no dudan en pedir ayuda a otros profesionales más hábiles y experimentados en determinadas áreas de trabajo. Puede que sea muy bueno en un campo determinado, pero es imposible ser realmente buen en todas las áreas de un negocio.


Si quieres gestionar el éxito empresarial con humildad debes reconocer en lo que no eres tan bueno. Al entender tus puntos débiles, estarás más capacitado para delegar tareas de forma adecuada, mostrando humildad de forma sutil.

2. Fomenta tu curiosidad

Estar constantemente leyendo, aprendiendo e incorporando nuevos conocimientos es otro factor decisivo para ser un líder humilde. Incluso si tenemos profundos conocimientos en un tema concreto, es vital escuchar nuevas perspectivas y temas sobre algo que ya conoces.

Un líder que no escucha es un mal líder, por ello si tienes curiosidad por lo que sucede a tu alrededor, podrás aprender mucho más rápido y tu equipo no se sentirá intimidado al proponer nuevas ideas. Esta es una de las características más relevantes de un liderazgo humilde, ser un trampolín para inspirar a otros.

3. Reconoce los logros de los demás

Atribuirse todo el mérito cuando las cosas en la empresa van bien es un error que cometen muchos líderes. Esto crea resentimiento en el equipo de trabajo, lo que lleva a un peor ambiente y menor flujo de ideas y comunicación.

Un líder humilde reconoce los logros de los demás, tanto cualitativa como cuantitativamente. Sin embargo, tampoco es bueno un exceso de humildad, con lo que en ciertas ocasiones es importante dar un paso adelante y convertirte en la figura central cuando una situación requiera de liderazgo.

4. Estate siempre abierto a los comentarios

Los puestos de dirección conllevan mucho aprendizaje sobre la marcha y cambios de última hora. Para un emprendedor, es vital estar siempre abierto a los comentarios tanto de los empleados como de los clientes, ya que una de las mejores formas de perfeccionar tu estilo de gestión es aprender lo que funciona y lo que no en tiempo real y gran parte de eso se puede encontrar en los comentarios de las personas con las que trabajas en el día a día.

5. Deja clara la línea entre la amistad y los negocios

Como emprendedor, te enfrentarás a situaciones incómodas con los amigos del trabajo. Es inevitable y tienes que aprender a mantener separados los negocios y la amistad.

Tu trabajo no es sólo dirigir el proyecto y a un grupo de personas, sino también impulsar los resultados de la empresa, para ello es muy importante comunicar de forma clara los objetivos de cada miembro del equipo, sus funciones y responsabilidades, así como los resultados que cada uno obtiene de forma objetiva.

De esta manera evitaremos perdidas de productividad o momentos incomodos en los que un pequeño equipo puede verse envuelto cuando las cosas no vayan tan bien como se esperaba.

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